LA CAVA
Es una de la villas más peligrosas de Buenos Aires. Si eres turista, ni se te ocurra pedir que te lleven a sacar fotos. Allí suceden los peores crímenes, y los niños, desde los 12 años van armados hasta los dientes.La periodista Paloma Fabrykant metió sus narices en la villa, donde sólo Devil es capaz de deambular por las noches sin temor. Una vez me contó el viejo diablo: "Cuando camino por La Cava en busca de presas, me revuelve el estómago el olor a mierda de sus calles". Lo decía como siempre, sin un ápice de sentimiento por la miseria humana, como un explorador que viene de otra dimensión a experimentar con los seres humanos.
Pero, es cierto, vivir en esa villa es lo más cruel del mundo para los que nacen sin posibilidades. A los niños , les entrenan a prepararse para las balaceras, "escuchan un tiro y se tiran al piso", cuenta el padre de un niño.Otro confiesa que su trabajo es ir a robar por la Matanza, porque con los de la villa no se mete. Y que los del Oeste van a robar para sus lares. Lo dicen como lo más normal del mundo, como si con eso quisieran evitar la injusticia que padecen y que , por unos momentos, hacen padecer a los demás damnificados por sus delitos.
Es una paradoja este sitio donde conviven la pobreza más extrema y la riqueza ostentosa de las casas de lujo de San Isidro. Quizá sea la marginalidad que se vive lo que lleva a que se lo utilice para fines criminales siempre. Como el caso de la chica violada de 15 años. El del ingeniero Barrenechea que puso en la mira de nuevo a La Cava.Por eso digo, donde la metieron a la periodista para una nota. A veces se piensa que los periodistas tiene un escudo contra las balas o que no les harán daño por ser periodistas. Pero hay de sobra ejemplos en la historia para ver que valen tanto como cualquiera, y cualquier drogado puede interponerles una bala en el medio de la frente.


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