LA ABLACION DE LAS MUJERES : MUTILACION TERRIBLE



La ablación femenina es un tipo de mutilación genital asombrosamente frecuente que afecta en la actualidad a unos 135 millones de mujeres y niñas en todo el mundo. La lucha contra esta práctica tiene muchos enemigos entre los que destacan la cultura, la religión y la tradición.

(Nota: Las personas a las que se realiza la ablación genital son casi sin excepciones niñas (es decir, menores) por lo que, por respeto, mostraré imágenes del antes y del después pero no del “durante” del proceso de mutilación. Los lectores interesados pueden consultar la extensa bibliografía del tema, e incluso yo misma me encargaré de proporcionar las imágenes si fuera menester).



La ablación o mutilación genital femenina es un proceso que consiste en la extirpación parcial o total de los órganos femeninos externos. Existen varios tipos:

-La amputación del prepucio del clítoris, que se conoce como circuncisión. Puede extirparse una parte del clítoris o su totalidad. En este último caso se llama clitoridectomía.

-La mutilación total o parcial del clítoris y los labios menores, dejando sólo intactos los labios mayores.

-La infibulación, que es la práctica más frecuente (el 80% de los casos de ablación se corresponden con este tipo) y también la más agresiva. Consiste en la extirpación del clítoris, los labios menores y los mayores, cosiendo después la abertura hasta que solo queda un minúsculo agujero para la menstruación y la orina. Este tipo de ablación también se llama “circuncisión faraónica”.

-Otro tipo de prácticas incluyen cauterización del clítoris, cortes y punzadas en la vagina y la introducción de sustancias corrosivas para reducir su tamaño.




La mutilación puede llevarse a cabo con cualquier instrumento cortante como un cristal roto, la tapa de una lata, tijeras, navajas, cuchillos, hojas de afeitar, etc. Se usa el mismo instrumental con una gran cantidad de niñas, con lo que se contribuye a extender el Sida y otras enfermedades de transmisión sexual y/o sanguíneas. Cuando se practica una infibulación, los lados se unen con espinas, pinchos o puntos, y las piernas pueden permanecer atadas unos 40 días. En la herida se aplican huevos, hierbas, ceniza o estiércol, por considerarse cicatrizantes. El proceso suele ser llevado a cabo por ancianas, parteras o familiares (femeninas) de la niña. Puede haber mucho público, pero todas deben ser mujeres.



Sientan a la niña desnuda, en un taburete bajo, inmovilizada al menos por tres mujeres. Una de ellas le rodea fuertemente el pecho con los brazos; las otras dos la obligan a mantener los muslos separados, para que la vulva quede completamente expuesta. Entonces, la anciana toma la navaja de afeitar y extirpa el clítoris. A continuación viene la infibulación: la anciana practica un corte a lo largo del labio menor y luego elimina, raspando, la carne del interior del labio mayor. La operación se repite al otro lado de la vulva. La niña grita y se retuerce de dolor, pero siguen sujetándola. La anciana enjuga la sangre de la herida y la madre, así como las otras mujeres, "verifica" su trabajo, algunas veces introduciendo los dedos. La cantidad de carne raspada de los labios mayores depende de la habilidad "técnica" de quien opera. La obertura que queda para la orina y el flujo menstrual es minúscula. Luego, la anciana aplica una pasta y asegura la unión de los labios mayores mediante espinas de acacia, que perforan el labio y se clavan en el otro. Coloca tres o cuatro a lo largo de la vulva. Estas espigas se fijan con hilo de coser o crin de caballo. Pero todo esto no basta para asegurar la soldadura de los labios; por eso, a la niña la atan desde la pelvis hasta los pies. Le inmovilizan las piernas con tiras de tela.




Los motivos por los que se realiza esta práctica aluden a condiciones culturales, religiosas, tradicionales, psicológicas o “médicas”. Entre ellas se encuentran:

- Mantener la virginidad hasta el matrimonio.

- Asegurar la fidelidad durante el matrimonio.

- Aumentar el placer masculino.

- Asegurar la fertilidad.

- Asegurar el futuro económico y social de las hijas.

- Reducir los deseos sexuales de las mujeres.

- Los genitales femeninos se consideran sucios y no deben verse.

- Mantener a la mujer limpia e higiénica.

- Ser un mandato religioso (aunque esta práctica es anterior al cristianismo y el islamismo, y de hecho esta conducta está prohibida en el Islam).

- Ser una tradición y formar parte de la cultura.

- Hacer más deseable a la mujer.

- Ser un ritual para la iniciación de la edad adulta en la mujer. Una chica sin circuncidar no será aceptada como esposa ni como miembro del grupo.

- Hacer a la mujer más sumisa y preservar su buen juicio.

- Asegurar el nacimiento del bebé, pues se cree que si no es extirpado la mujer no puede quedarse embarazada.

- Proporcionar fortaleza contra las enfermedades.

- Proteger al esposo, pues algunas culturas creen que si un hombre toca el clítoris, morirá.

- Y proteger al bebé, que si toca el clítoris durante el parto, morirá también.

- Evitar que el clítoris crezca a un tamaño anormal. Muchas culturas creen que si se deja crecer equivale en tamaño a un pene, siendo necesaria su extirpación para asegurar la feminidad.

“Estamos circuncidadas e insistimos en circuncidar a nuestras hijas para que no haya confusión entre hombres y mujeres. Una mujer no circuncidada es humillada por su esposo, que la llama “tú, la del clítoris”. La gente dice que es como un hombre. Su órgano haría daño al hombre” (Mujer egipcia)




Las consecuencias de esta práctica son muchas y muy diversas. El riesgo de muerte es máximo en tres momentos: durante el proceso, donde muchas niñas mueren desangradas o de terribles infecciones; en la noche de bodas, donde la minúscula abertura es abierta con un cuchillo por el esposo; y durante el parto, donde el tejido cicatrizal no cede y se producen terribles desgarros u obstrucción perinatal, que pueden llevar a la muerte tanto a la madre como al hijo.

En la zona se produce una pérdida casi total de sensibilidad, lo que suele venir seguido de un trauma psicológico. Durante el proceso los dolores terriblemente fuertes y la gran pérdida de sangre pueden llevar al shock y la muerte. Después se pueden producir gangrenas, infecciones, úlceras, septicemia y tétanos. A largo plazo, las dificultades para expulsar la orina y la sangre menstrual produce retenciones de orina, que desembocan en infertilidad y enfermedades renales debido al trabajo extra que deben hacer los riñones.

Para poder realizar la primera penetración, suele tener que ser necesario un corte. Algunas recién casadas sufren heridas muy graves debido los cortes mal hechos por sus esposos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela cifras impresionantes: la tasa de recién nacidos que mueren es hasta un 55% mayor si la madre ha sido mutilada, además, la cantidad de mujeres que sufren hemorragias después del parto es un 70% mayor.

Además de la elevada mortandad infantil, muchos de los niños nacen deformes.

Muchas mujeres son sometidas a una nueva infibulación después del parto para volver a quedar “estrechas” para sus maridos.

Normalmente las relaciones sexuales son siempre dolorosas, sumado a la incapacidad de sentir placer derivado de la falta de órganos sexuales externos y a causas psicológicas. Hasta un 20% de las mujeres mutiladas nunca podrán tener hijos debido a la infertilidad que puede derivar de las infecciones pélvicas.

Las infibulaciones derivan en una peculiar forma de andar, con pasitos cortos y las rodillas próximas.

Todas estas consecuencias jamás se achacan a la persona que realizó la mutilación, sino que son culpa de la promiscuidad de la niña o de la falta de ritos o su mala realización por parte de los padres.


"Tenía 10 años cuando mi abuela me dijo que me llevaba al río para realizar una ceremonia de iniciación. Era muy pequeña y no tenía ni idea de lo que iba a pasarme. Cuando llegué a ese lugar escondido entre unos matorrales, junto al río, me desvistieron. Me taparon los ojos y me obligaron a tumbarme. Cuatro mujeres sujetaban mis extremidades, mientras otra se sentaba en mi pecho para evitar que me moviera. Me colocaron un trozo de tela en la boca, y entonces... me cortaron. El dolor era insoportable. Como me resistía e intentaba levantarme, perdí mucha sangre. No me dieron ningún tipo de anestesia ni calmante para el dolor. La operación me produjo una hemorragia que me causó una fuerte anemia. Durante mucho tiempo, cada vez que orinaba me dolía. A veces intentaba aguantar las ganas, por el miedo que me producía. Sufrí también infecciones vaginales. El corte me lo hicieron con una simple navaja"
. (Hannah Koroma, Sierra Leona)


Amnistía Internacional daba la cifra de 110 millones de mujeres mutiladas y de dos a tres millones de niñas más cada año en 20 países diferentes. Somalia es uno de los países del mundo donde más extendida está la ablación: Tiene un predominio del 95% entre la población femenina y se practica en niñas entre 4 y 11 años. Aunque la tendencia actual es a la disminución de esta edad, practicándose en niñas cada vez más pequeñas para evitar que estas cuestionen por sí mismas el acto cuando sean mayores.


La niña de la foto tiene 9 meses y acaba de ser circuncidada


Según la UNICEF, provoca el 90 por ciento de las muertes infantiles en numerosos países de África como: Somalia, Gambia, Etiopía, Sudán, Togo, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, Benin, Liberia, Sierra Leona, Egipto, Kenia y en menor medida al sur de la península Arábica, en Malasia y en Indonesia.

"Si no la someto a la ablación, no habrá nadie que quiera casarse con ella", dice Khadija. "Desearía no haber tenido hijas, porque me preocupo mucho por ellas".

Esta práctica es muy difícil de erradicar porque tanto hombres como mujeres la consideran fuertemente arraigada a su cultura o a su religión. A pesar de estar prohibido en muchos países, su práctica sigue muy extendida en África y Oriente Medio y los inmigrantes lo llevan a otros lugares, como Europa. En total se lleva a cabo en unos 20 países. En algunos, como Burkina Faso, se están tomando medidas como poner documentales a los padres para que sean conscientes de lo que puede ocurrirles a sus hijas si llevan a cabo las infibulaciones. Como no saben leer ni escribir se utiliza lenguaje visual. Algunas parejas deciden no practicar las ablaciones después de ver los vídeos.

En otros países musulmanes, donde se cree que el Corán manda circuncidar a las mujeres, es útil abrir escuelas que enseñan la verdadera interpretación de las escrituras.




Thierno Hamath Mbodj, imán de la mezquita en la localidad de Diattar, afirma: “Cortar a una niña está bien y es muy recomendado por el Islam. Estas prácticas han existido por mucho tiempo y nunca tuvieron un impacto negativo.Nadie puede prohibirnos hacer lo que el Islam autoriza. Continuaremos cortando a nuestras niñas y las daremos en matrimonio en el debido tiempo"

Algunas familias, cuando muere la primera hija debido a una ablación, ya no se la practican a las otras, pero otras veces ni siquiera así, pues creen que Alá decide quien vive y quien muere, y que no tiene relación con la mutilación.

En muchas tribus creen que en occidente critican el ritual porque ellos no lo practican y que dentro de unos años estarán a favor.

Waris Dirie es una modelo africana que sufrió el proceso de ablación cuando tenía 5 años. Cuando cumplió los 13 su padre la entregó a un anciano en matrimonio a cambio de 2 camellos, pero su madre la ayudó a huir. Un tío suyo era embajador de Somalia en Londres y la ayudó a llegar al país.

En 1995, ella abandonó su carrera de modelo para ser la primera persona en atreverse a hablar públicamente sobre la ablación femenina, en un congreso. Hoy es embajadora de la ONU contra esa práctica. En el siguiente vídeo puede verse su testimonio.






Se ha avanzado mucho en intentar erradicar este mal mundial, pero las cifras no mienten, queda mucho por hacer y va a ser una batalla muy dura. Una batalla para evitar que se mutilen los derechos de las inocentes.


Visto en: Lamazmorradelogrotesco

Comentarios

Entradas populares